Diego Filo un carpintero con historia

Si hablamos de un carpintero con historia primero tenemos que hablar de la historia de sus creaciones.

Los muebles a lo largo del tiempo han ido cambiando, evolucionando, adaptándose a las nuevas actividades de la vida moderna.

Mimetizándose con diferentes corrientes estilistas que fueron pasando de moda. Estas piezas nunca son realmente valoradas, son solo utilizadas como elementos eficaces para cumplir una función. Ya sea artesan o industrial cada pieza tiene características y terminaciones únicas.

Desde el siglo XIX en adelante se comenzó a ampliar la demanda.

Los muebles son mas valorados después de mucho años que en el momento que son creados. Gracias a esta característica hoy podemos disfrutar de piezas de colección realizadas con estilos barrocos o art nouveau, art decó, Bauhaus.

Estas corrientes son denominadas igualmente que las obras de arte por que comparten características que los definen igualándolos entre si y diferenciándolo de otros estilos.

Sin dejar de lado el carácter funcional de estas piezas alejándolo de la pieza de arte que solo puede guiarse por fantasías y delirios de artistas.

Son estudiados para desarrollar formas físicas que cumplan con parámetros de estabilidad, utilidad, ergonomía en su interacción con el ser humano.

Luego de este breve pantallazo sobre la historia de los muebles nos ocupamos de la historia de Diego Filo nuestro carpintero.

Ya no estaba como antes hoy es un débil viejo que lo gano el cansancio acumulado por tantos años de trabajo. Con aspiraciones de retirarse para poder dedicarle tiempo invalorable a su gran familia.

Así se lo conto a sus seres queridos y clientes mas anhelados a los cuales iba a echar de menos luego de tantos años. Preocupado por su futuro económico pero con muchas esperanzas de disfrutar una nueva etapa.

A todo su público le costó hacerse a la idea que el mejor carpintero de todos no trabajaría más la madera. Pero uno en particular no respeto esto e insistió hasta convencerlo de que realice la última casa antes de retirarse.

Debido al aprecio que le representaba este cliente comenzó a hacerlo dia tras días pero se daba cuenta que esto no era lo que quería hacer ya no se sentía cómodo como sucedía años atrás.

Arrepentido de haber aceptad el trabajo, lo realizaba pero no con todas las ganas y precisión que anteriormente lo caracterizaban.

Este desgano se veía reflejado en todas las áreas, lamentándose por el trabajo realizado, su cliente no lo merecía. El empeño no era el de aquel joven que solía trabajar dia y noche en su juventud.

Cuando Diego Termino con su trabajo mando a llamar a su cliente para que comprobara el trabajo que le había solicitado. Cuando este llego presentaba una sonrisa muy grande en su rostro la cual no se borro a lo largo que observaba el trabajo finalizado del carpintero

El cliente Luego de unos minutos de silencio con lagrimas en los ojos le comenta al carpintero que el trabajo que acababa de finalizar era el trabajo de toda una comunidad agradecida por los años de dedicación que había dedicado a su profesión.

Lo que diego estaba mirando era su futura casa para disfrutar con su familia. Ahora no tendría de que mas preocuparse gracias a sus queridos clientes,

Diego con la llave en mano se lamentaba por no haber dedicado el mayor empeño a la cual debería haber sido su obra maestra y culmine. Su casa para compartir junto a toda su familia.

Esto es una simple historia de ficción pero que podemos ver reflejada simplemente en muchas acciones que realizamos diariamente con nuestras vidas.

A diario construimos relaciones en nuestras vidas, y en muchas ocasiones ponemos el menor esfuerzo posible para hacer que esa relación progrese.

Tus actitudes y las selecciones que haces hoy construyen la casa en la cual vivirás mañana.

Para que no suceda esto deje la construcción de sus muebles en las mejores manos

sugerido por Diego Filo

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